Carlos Alcaraz vuelve a reinar en Tokio. El murciano derrotó este martes a Jiri Lehecka por 7-6(4) y 6-4, en 1 hora y 36 minutos, y se proclamó campeón del torneo por segundo año consecutivo. Un triunfo que le permite entrar en la historia del torneo junto a Stefan Edberg y Pete Sampras, los únicos jugadores que habían conseguido defender la corona en la capital japonesa.
La victoria tiene además un significado especial para Alcaraz. Con este título alcanza los diez trofeos en torneos de categoría ATP 500 y se convierte en el cuarto jugador que llega a esa cifra desde la creación de esta categoría en 2009. Solo Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer habían alcanzado anteriormente ese registro.
El murciano celebró el triunfo abrazándose con todos los integrantes de su equipo. No era para menos. Su último título se remontaba al 21 de febrero, cuando se impuso en Doha, y Tokio supone el regreso de Alcaraz a lo más alto después de varios meses marcados por la lesión en la muñeca derecha.
La final no empezó de la mejor manera para el español. Lehecka aprovechó su primera oportunidad y se colocó 0-2 después de conseguir el break inicial. El checo mantuvo la ventaja durante buena parte del primer set y también llegó a dominar 2-4 en el desempate. Parecía tener el parcial en su mano.
Pero Alcaraz volvió a demostrar que sabe sobrevivir en los momentos complicados. El murciano reaccionó a tiempo y encadenó cinco puntos consecutivos para darle la vuelta al tie-break y llevarse el primer set. Otra remontada más en una semana en la que el español ha tenido que superar varios momentos de dificultad.
La clave del éxito de Alcaraz
Alcaraz tenía claro cómo jugarle a Lehecka. Ya le había ganado en tres de los cuatro enfrentamientos anteriores y volvió a recurrir a una de sus grandes armas: variar constantemente las alturas, los ritmos y los efectos. Una bola profunda, otra más lenta, una alta y después una cortada. El checo no encontraba la manera de mantener la iniciativa y terminaba asumiendo demasiados riesgos.
El segundo set mantuvo la igualdad hasta que llegó el momento decisivo. En el séptimo juego, Alcaraz consiguió la segunda rotura del partido y tomó una ventaja que ya no dejaría escapar. Lehecka buscó una reacción, pero el murciano se mostró demasiado sólido en los momentos importantes y cerró el partido para levantar de nuevo el trofeo en Tokio.
El dato es contundente: Alcaraz continúa invicto en la capital japonesa. Diez partidos disputados y diez victorias. Todavía está lejos del registro de Novak Djokovic en Pekín, donde el serbio acumula 33 triunfos, pero su dominio en Tokio empieza a adquirir una dimensión propia.
El título también tiene un importante valor en la lucha por la Race 2026. A pesar de haberse perdido cuatro meses y medio de competición, Alcaraz asciende hasta la tercera posición, por detrás de Alexander Zverev y Jannik Sinner, y supera a Ben Shelton.
Las 13 veces que perdió su servicio durante los cinco partidos del torneo quedan en un segundo plano después de una semana en la que ha vuelto a exhibir su mejor tenis. La lesión en la muñeca parece ya parte del pasado y el murciano encara el tramo decisivo de la temporada con varios grandes objetivos por delante: los Masters 1000 de Shanghái y París, las ATP Finals, la Copa Davis y el Six Kings Slam.
Su próximo desafío llegará en Shanghái. Alcaraz debutará el sábado en el cuadro individual frente al ganador del duelo entre Juan Manuel Cerúndolo y un jugador procedente de la fase previa. Tokio ya es suyo. Ahora comienza la carrera hacia el último gran tramo del año.





