El Comité Técnico de Árbitros sostiene que ninguna de las imágenes disponibles ofrecía pruebas concluyentes del golpe de Güler a Peque. Aunque el Santiago Bernabéu contó con 23 cámaras durante el encuentro, las tomas que captaron la acción no tenían el detalle suficiente para determinar qué ocurrió.
La polémica por el posible codazo de Arda Güler a Peque durante el Real Madrid-Sevilla sigue dando que hablar. La acción, producida con empate a cero en la primera parte, provocó las protestas del conjunto hispalense, que consideró que el futbolista turco debía haber sido expulsado. Ahora, las explicaciones del Comité Técnico de Árbitros (CTA) apuntan a la falta de imágenes concluyentes como motivo por el que el VAR no intervino.
La jugada también ha puesto el foco sobre la realización televisiva del encuentro, producida por Global Futbol Production (GFP), empresa que asumió este servicio para LaLiga la pasada temporada. Sin embargo, según las explicaciones trasladadas por fuentes de la competición, el problema no habría estado en un error de realización, sino en que ninguna de las cámaras disponibles captó la acción con la claridad necesaria.
Las cámaras no ofrecieron una imagen concluyente
Según fuentes de LaLiga consultadas por el medio que publicó la información, de las 23 cámaras utilizadas durante la retransmisión, únicamente tres tipos de planos llegaron a captar la jugada: una cámara situada detrás de la portería, la Skycam y otra destinada a controlar las posiciones de fuera de juego.
El inconveniente es que esas tomas ofrecían una perspectiva demasiado amplia para determinar con precisión el contacto entre ambos futbolistas. Por tanto, aunque la acción aparece en las imágenes de la retransmisión, no existe un plano con suficiente detalle para aclarar qué parte del cuerpo utilizó Güler en el golpe.
Las mismas fuentes defienden que no se produjo un fallo técnico en la realización. La señal que recibe el camión de televisión para emitir el partido sería la misma que llega al equipo arbitral encargado del VAR, dirigido en este encuentro por Cuadra Fernández.
«Como no hay evidencia, no se puede intervenir»
Desde el Comité Técnico de Árbitros insisten en que disponer de numerosas cámaras no garantiza que todas las acciones puedan revisarse con la precisión necesaria. La ubicación de los futbolistas y el desarrollo del juego también condicionan qué imágenes quedan registradas.
«De las múltiples cámaras que hay en el partido, no todas valen para el VAR», explican fuentes del CTA. En este caso, la acción se produjo a espaldas del árbitro y fuera de la zona en la que se concentraba el balón, por lo que las cámaras no estaban enfocando directamente el lance.
El organismo arbitral señala que las imágenes disponibles no permiten determinar con certeza la naturaleza del contacto: «No se aprecia si le da con el hombro, con el codo, con la mano, en la cara… No se ve».
La explicación del CTA se apoya en el principio de que el VAR necesita pruebas visuales claras para corregir una decisión tomada sobre el terreno de juego. Al no haberse señalado infracción durante el partido y no existir imágenes concluyentes que acrediten una posible agresión, el equipo arbitral considera que no había base suficiente para intervenir.
GFP, al frente de la producción televisiva de LaLiga
La polémica también ha puesto de actualidad el sistema de producción audiovisual de la competición. Global Futbol Production tomó el relevo de Mediapro la pasada temporada y está formada por una sociedad conjunta entre HBS, encargada de la producción, y la empresa tecnológica italiana NVP, responsable de los servicios técnicos.
La compañía firmó un contrato de cinco temporadas con LaLiga, vigente hasta la campaña 2029-2030.
Mientras tanto, la acción entre Güler y Peque continúa generando debate entre el madridismo y el sevillismo. La explicación del CTA aclara por qué el VAR no actuó, aunque no elimina la controversia sobre una jugada que pudo tener consecuencias importantes en el desarrollo del encuentro.





