El Barça se quedó a las puertas de una victoria de enorme valor ante el campeón de Europa. El equipo de Sekulic protagonizó una remontada espectacular para llevar al Olympiacos hasta la prórroga, pero terminó cediendo por 100-105 en un encuentro que tuvo prácticamente perdido y que consiguió convertir en una batalla hasta el último instante.
La derrota dejó un sabor amargo en el conjunto azulgrana, que volvió a quedarse sin premio ante uno de los grandes favoritos de la Euroliga. Sin embargo, la reacción del último cuarto permitió al equipo recuperar sensaciones y demostrar que tiene argumentos para competir frente a rivales de máximo nivel.
El partido tuvo dos caras muy diferentes. El Barça comenzó imponiendo su ritmo, pero el Olympiacos fue ganando terreno hasta controlar el marcador durante buena parte del encuentro. Cuando todo parecía decidido, los azulgranas encontraron la manera de volver a meterse en la pelea y estuvieron a un paso de completar una remontada memorable.
El Olympiacos toma el control y el Barça se agarra al partido
El conjunto griego tuvo que trabajar desde el principio para contrarrestar el buen arranque del Barça, que cerró el primer cuarto con una ventaja de 30-22. La respuesta visitante llegó en el segundo periodo, cuando el Olympiacos elevó su nivel ofensivo y encontró en Sasha Vezenkov a su principal referencia.

El ala-pívot firmó una primera mitad sobresaliente, con 16 puntos sin fallo al descanso, y lideró la reacción de un equipo que consiguió marcharse a los vestuarios con un favorable 47-57. El Barça había perdido parte de la iniciativa y necesitaba encontrar soluciones para frenar el ataque griego.
Tras el descanso, el Olympiacos mantuvo su ventaja y llegó a disponer de una renta de 14 puntos, con el 60-74, cuando apenas quedaba algo más de un minuto para terminar el tercer cuarto. Ya en el último periodo, el marcador reflejaba un 70-81 y el encuentro parecía encarrilado para los visitantes.
Pero el Barça no había dicho su última palabra.
Una remontada para creer hasta el final
El conjunto azulgrana cambió el guion en el último cuarto. Con una mayor intensidad defensiva y más presencia en el rebote ofensivo, comenzó a recortar distancias ante un Olympiacos que perdió parte de la fluidez mostrada durante la primera mitad.
Parra, Robinson y Gibson fueron encontrando soluciones en ataque, mientras el equipo aprovechaba las segundas oportunidades para seguir acercándose en el marcador. El trabajo bajo los aros fue especialmente importante: el Barça llegó a capturar 20 rebotes ofensivos frente a los 25 defensivos del conjunto griego.

La mejoría en este apartado permitió a los azulgranas prolongar sus posesiones y mantener viva una remontada que parecía improbable pocos minutos antes. El Olympiacos, además, dejó de encontrar con tanta facilidad a Vezenkov, cuya influencia fue disminuyendo en el tramo final.
El momento decisivo llegó con 89-92 en el marcador. Después de que Vezenkov anotara un tiro libre, el conjunto griego no hizo falta para impedir un lanzamiento de tres puntos y permitió al Barça disponer de una última oportunidad para igualar el encuentro.
Justin Robinson no desaprovechó el regalo. El base anotó un triple decisivo, con Donta Hall defendiendo la acción, y estableció el 92-92 que llevó el partido a la prórroga. El Palau volvía a creer en la victoria y el campeón de Europa tenía que resolver en cinco minutos un encuentro que había llegado a controlar con claridad.
El campeón impone su experiencia en la prórroga
El tiempo extra terminó decantando el partido del lado griego. El Olympiacos volvió a demostrar su capacidad para gestionar los momentos de máxima presión y encontró en Ndiaye a uno de sus hombres más determinantes.
El jugador encadenó acciones decisivas, con un triple, un mate y un tapón que dieron aire a los visitantes en un momento en el que el Barça necesitaba mantener el impulso de la remontada. Montero también asumió responsabilidades, organizando el ataque y apareciendo cuando el equipo necesitaba cerrar el encuentro.
Los azulgranas intentaron prolongar su reacción, pero el Olympiacos encontró mejores soluciones en los instantes decisivos y terminó certificando el triunfo por 100-105. La prórroga confirmó la capacidad competitiva del campeón, que tuvo que recuperar el control del partido en varias ocasiones para evitar una derrota que parecía improbable al inicio del último cuarto.
Vezenkov brilla y Robinson lidera la respuesta azulgrana
Vezenkov terminó como máximo anotador del encuentro con 25 puntos y una valoración de 38. Su actuación durante buena parte del partido fue determinante para que el Olympiacos construyera su ventaja, aunque su protagonismo disminuyó en los minutos finales.
Ndiaye firmó también una actuación destacada, con 17 puntos y siete rebotes, mientras Montero aportó 13 puntos y siete asistencias. Pese a sus dificultades en los lanzamientos de dos, con uno convertido de seis intentos, el base tuvo una influencia notable en el juego colectivo y terminó con un balance de +23 mientras estuvo en pista.
En el Barça, Justin Robinson y Tyrese Martin fueron los máximos anotadores del equipo, ambos con 17 puntos. Martin firmó su mejor actuación en la Euroliga, mientras Robinson se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la remontada con el triple que llevó el partido a la prórroga.
Gibson terminó con 11 puntos y siete asistencias, Brizuela aportó 13 y Nebo consiguió un doble-doble de 11 puntos y 10 rebotes. Por el contrario, Punter tuvo una noche complicada, con solo cuatro puntos y un balance de dos canastas en diez lanzamientos de campo.
El rebote, una señal positiva para el Barça
Pese a la derrota, el encuentro dejó motivos para el optimismo en el equipo de Sekulic. La aportación de varios jugadores y la capacidad para reaccionar cuando el partido parecía perdido fueron dos de las principales conclusiones positivas de la noche.
El técnico reconoció al término del encuentro que todavía hay muchos aspectos que mejorar, pero la respuesta colectiva ofrece una base sobre la que seguir trabajando. Especialmente significativa fue la evolución en el rebote ofensivo, un apartado en el que el Barça había mostrado dificultades durante la competición.
Esa mejoría permitió al conjunto azulgrana disponer de nuevas oportunidades de ataque y forzar una prórroga que pocos esperaban cuando el Olympiacos dominaba por 14 puntos.
La victoria terminó viajando a Grecia, pero el Barça se marchó con la sensación de haber competido hasta el límite ante el campeón de Europa. La remontada no tuvo premio, aunque dejó una evidencia: si consigue mantener la intensidad del último cuarto y consolidar su mejoría en el rebote, el equipo de Sekulic tendrá argumentos para plantar cara a cualquiera en la Euroliga.





