El Real Madrid sigue digiriendo una victoria ante el Villarreal que dejó mucho más que tres puntos. La expulsión de Vinicius, las diferencias de criterio que denuncia el vestuario y la actitud de algunos miembros del equipo arbitral han alimentado el malestar en el conjunto blanco, que ya mira con preocupación al próximo Clásico.
La polémica arbitral continúa muy presente en Valdebebas. Apenas unas horas después del complicado triunfo ante el Villarreal, los jugadores madridistas seguían sin ocultar su incredulidad por varias decisiones de Díaz de Mera y su equipo. Aunque la roja a Vinicius concentró buena parte de las críticas, no fue el único motivo de indignación dentro del vestuario.
La plantilla admite que la expulsión del brasileño puede tener justificación, pero cuestiona la disparidad de criterios en determinadas acciones. En el recuerdo de los futbolistas permanece lo sucedido en el derbi, especialmente la entrada sobre Fede Valverde que, a su juicio, no recibió la misma atención arbitral. «Lo que no puede ser es que un tirón de pelo sea roja y la entrada del otro día a Fede pase de largo», se comentó en la caseta blanca tras el encuentro.
El trato del equipo arbitral, otro foco de tensión
Las estadísticas disciplinarias también alimentaron el enfado madridista. El equipo terminó con cinco tarjetas amarillas y una roja después de cometer ocho faltas, mientras que el Villarreal recibió dos amonestaciones tras trece infracciones. Un balance que reforzó la sensación de agravio entre los jugadores del Real Madrid.
Sin embargo, más allá de las decisiones sobre el terreno de juego, lo que más molestó en el vestuario fue, según la información trasladada desde el entorno del equipo, el trato que consideran «despectivo» por parte de algunos integrantes del equipo arbitral, especialmente los asistentes de Díaz de Mera y el cuarto árbitro.
José Mourinho tampoco terminó satisfecho con lo sucedido. El técnico portugués protagonizó varios desencuentros con el cuarto árbitro y acabó el partido visiblemente enfadado. Su malestar fue tal que decidió no comparecer ante los medios de comunicación al término del encuentro. A su entorno más cercano le habría trasladado el motivo de su silencio: «No hablo porque quiero estar en el banquillo ante Sevilla y Barcelona».
Vinicius, pendiente de una sanción que amenaza el Clásico
El brasileño fue uno de los grandes protagonistas de la noche, tanto por su impacto en el juego como por la acción que terminó con su expulsión. Vinicius había comenzado el encuentro en el banquillo, pero su entrada cambió la dinámica ofensiva del Madrid. La polémica llegó después, en el lance con Saliba que acabó marcando el desenlace de su participación.
Según la versión que el propio futbolista trasladó a sus compañeros, el contacto fue involuntario y no existió intención de hacer daño al rival. En el vestuario respaldaron su explicación y defendieron que Vinicius no habría actuado deliberadamente para agredir al jugador del Villarreal. La continuidad de Saliba en la jugada posterior, que terminó con un gol anulado al brasileño, también formó parte de las conversaciones entre los madridistas.
Pese a esa defensa interna, en el club existe preocupación por las consecuencias disciplinarias. A la espera de conocer el alcance definitivo de la sanción y las opciones de recurrirla, el Real Madrid teme que Vinicius no pueda estar disponible para el Clásico del próximo 25 de octubre. La redacción del acta arbitral será determinante para conocer el escenario al que se enfrenta el brasileño.
El Madrid recurrirá la amarilla de Konaté
La otra batalla disciplinaria que prepara el conjunto blanco afecta a Konaté. El club tiene previsto recurrir la tarjeta amarilla que el central vio en los últimos minutos por una supuesta falta sobre Gerard Moreno.
En el Real Madrid consideran que las imágenes respaldan su reclamación, al entender que el defensa no llegó a tocar al atacante del Villarreal. Por ello, confían en que la amonestación sea retirada.
La decisión no es menor para el central. Si la tarjeta se mantiene, sumará cuatro amarillas en apenas ocho jornadas de Liga, una cifra que contrasta con sus registros de la pasada temporada en la Premier League, cuando recibió siete amonestaciones en 36 partidos.
Así, el triunfo ante el Villarreal ha dejado un escenario incómodo para el Real Madrid. Mientras el equipo intenta pasar página y centrarse en sus próximos compromisos, el debate arbitral sigue abierto y la posible ausencia de Vinicius en el Clásico amenaza con convertirse en uno de los principales quebraderos de cabeza del conjunto blanco.





