LaLiga y los 42 clubes que la integran han intensificado esta temporada la lucha contra los cánticos intolerantes en los estadios. El mensaje que lanzan es directo: animar no es insultar. Las sanciones económicas derivadas de estas conductas pueden superar las seis cifras.
Las cifras publicadas por algunos clubes ilustran la magnitud del problema. El Real Betis reveló que en 2025 acumuló multas por valor de 242.233 euros por este tipo de conductas. El CA Osasuna superó los 150.000 euros en sanciones por comportamientos inadecuados en grada. El Córdoba CF, por su parte, abrió diez expedientes en la temporada 2024/25 con propuestas de sanción que ascendieron a 50.000 euros.
Desde la temporada 2015/16, LaLiga remite semanalmente escritos de denuncia al Comité de Competición de la RFEF y a la Comisión Antiviolencia. A partir de esas denuncias, los organismos competentes pueden imponer multas económicas o incluso ordenar el cierre de gradas. Las consecuencias van más allá de lo económico: los clubes también pierden oportunidades de patrocinio y asociaciones comerciales.
Los insultos racistas tienen un tratamiento aún más severo. El caso de Iñaki Williams, que recibió insultos racistas en enero de 2020, sentó precedente. LaLiga acudió a la Justicia y el agresor fue condenado a un año de prisión, una multa económica y dos años de prohibición de acceso a estadios. Desde entonces se han producido otras diez condenas penales, con jugadores como Vinícius Júnior —vinculado a cuatro sentencias—, Lamine Yamal, Ansu Fati o Marcus Rashford entre los afectados. Decenas de casos siguen abiertos en los juzgados.
Para centralizar esta lucha, LaLiga y los clubes crearon en la temporada 2021/22 la plataforma LaLiga VS. Su objetivo es erradicar las manifestaciones de odio dentro y fuera de los estadios. Cualquier aficionado puede reportar actos de odio a través del canal habilitado por la plataforma.