El nombre de Dean Huijsen irrumpió con fuerza en el Real Madrid tras un debut que ilusionó a todo el madridismo. Sin embargo, meses después de aquel estreno prometedor, el joven central atraviesa uno de los momentos más complicados de su corta carrera y necesita frenar la tormenta que le rodea.
Un debut que hizo soñar al madridismo
Cuando Huijsen debutó con el Real Madrid en el FIFA Club World Cup, dejó sensaciones impropias de un futbolista de apenas 20 años. Mostró personalidad, solidez defensiva y una seguridad poco habitual para un jugador que acababa de aterrizar en la élite.
Bajo la dirección de Xabi Alonso, el defensor se ganó rápidamente un lugar en el equipo. Su capacidad para salir jugando con claridad, dominar el juego aéreo y liderar la línea defensiva convirtió su nombre en una de las grandes apuestas de futuro del club blanco.
El entorno madridista empezó a ver en él a un central con potencial para marcar una época.
La noche que cambió su temporada
Pero todo cambió el 27 de septiembre en el Estadio Metropolitano. Aquella derrota por 5-2 ante el Atlético de Madrid supuso un golpe duro para el equipo… y especialmente para Huijsen.
Era apenas su decimotercer partido con el Real Madrid, pero aquel encuentro marcó un antes y un después. El equipo sufrió y el central empezó a mostrar dudas en un escenario de máxima exigencia.
A partir de ahí, el contexto no ayudó. El conjunto blanco encadenó partidos complicados, como la exigente visita a Anfield, donde las dificultades colectivas se trasladaron también al rendimiento individual de varios jugadores.
Un joven señalado en medio de la presión
El bajón del equipo coincidió con una caída en el rendimiento del defensa, lo que provocó que el foco mediático se centrara especialmente en él.
En los últimos partidos disputados en el Santiago Bernabéu, cada error ha sido amplificado. Incluso en el reciente encuentro de Liga ante el Getafe CF, se pudieron ver imprecisiones en salida de balón, inseguridad defensiva y gestos de frustración poco habituales en el jugador que deslumbró al inicio.
Lo que antes era claridad y liderazgo desde atrás, ahora se ha transformado en dudas y precipitación, reflejando también el momento irregular que atraviesa el equipo.
Huijsen no pide favores: pide tiempo
A pesar de las críticas, dentro del club son conscientes de que se trata de un futbolista con enorme margen de crecimiento. Con solo 20 años, su proceso de adaptación a un club de la exigencia del Real Madrid todavía está en desarrollo.
Además, el horizonte competitivo añade presión. Con un Mundial cercano, su presencia en la lista del seleccionador Luis de la Fuente no está garantizada si no logra recuperar su mejor versión.
Por eso, más que protección, Huijsen necesita tiempo. Tiempo para recuperar la confianza, para reencontrarse con aquel central que debutó sin miedo y que hizo creer al madridismo que estaba ante un defensa destinado a brillar durante años.
El talento sigue intacto, pero ahora el reto pasa por volver a creer en sí mismo y dejar atrás las dudas que han marcado su temporada reciente.



